Juan Torres

Diseño web

Diseño web para pymes con varios servicios: cómo ordenar la web (sin que parezca un menú)

Diseño web para pymes y autónomos con varios servicios: cómo decidir qué páginas web profesionales necesitas y organizarlas sin que el cliente se pierda.

13 min de lectura
En este artículo
  1. Por qué una web con cinco servicios parece un menú
  2. Antes de diseñar: traduce tus servicios a problemas
  3. Qué servicios merecen su propia página (y qué hacer con el resto)
  4. La página de inicio no es un catálogo: es un selector
  5. Qué debe tener cada página de servicio
  6. Cómo organizar el menú sin esconder lo que vendes
  7. SEO local: una página por servicio, no una por cada ciudad
  8. Cómo saber si la estructura funciona
  9. Cuánto cuesta hacer una página web con varios servicios
  10. La web tiene que ayudar a elegir

Entra en la web de una pyme de reformas. En el menú hay seis opciones y todas parecen igual de importantes: "Reformas integrales", "Baños", "Cocinas", "Locales", "Obras menores" y "Contacto". Alguien que busca cambiar la bañera por un plato de ducha no sabe si entrar en "Baños" o en "Obras menores". Y si entra en la página equivocada, probablemente se vaya. Es una consulta que no llega.

El problema no es que la pyme tenga cinco servicios. Es que la web los presenta como si el cliente tuviera que conocer el catálogo de la empresa para encontrar el suyo.

Un buen diseño web para pymes no consiste en meter más páginas ni en esconder servicios. Consiste en ordenar la información para que cada visitante reconozca su problema y sepa cuál es el siguiente paso. Si todavía no tienes web, los mismos criterios te sirven para crearla.

Por qué una web con cinco servicios parece un menú

Un menú de restaurante tiene una función: enseñarte todo lo que hay para que elijas. Una web de pyme no funciona así. El visitante no llega con hambre de catálogo. Llega con un problema concreto: una fuga, un trámite, una reforma, una urgencia.

Cuando todos los servicios tienen el mismo peso visual, la web le obliga a hacer un trabajo que no quiere hacer: traducir su problema al lenguaje interno de la empresa. "Asesoría fiscal", "laboral", "contable" y "jurídica" pueden ser categorías claras para una gestoría. Para un autónomo que quiere darse de alta, no tanto. Él busca "alta de autónomo", no "asesoría laboral".

Hay otro problema: si la página de inicio intenta vender cinco servicios a la vez, no vende ninguno. El visitante no tiene claro que esté en el sitio correcto, y cuando duda, muchas veces vuelve a Google. La página que podría haberle ayudado a decidir se convierte en un escaparate que le obliga a elegir a ciegas.

No hace falta reducir tus servicios, hace falta darles un orden. He visto esta escena en reformas, gestorías y clínicas: cambia el menú, no el problema.

Antes de diseñar: traduce tus servicios a problemas

Antes de decidir cuántas páginas necesitas, haz una lista de tus servicios y escribe cada uno como un problema del cliente. No como una categoría tuya.

Por ejemplo:

  • "Reforma de baño" puede ser "cambiar la bañera por un plato de ducha en un piso de Albacete".
  • "Asesoría laboral" puede ser "dar de alta a un trabajador sin equivocarte con el contrato".
  • "Mantenimiento informático" puede ser "que el ordenador de la oficina deje de fallar en mitad de una factura".

Si no puedes completar la frase "ayudo a [quién] a [problema]", probablemente el servicio esté formulado desde dentro de la empresa. Eso no significa que no sea útil, significa que todavía no está listo para ser una página.

Después, marca cada servicio según tres cosas:

  • Cuánto te aporta. No solo lo que factura, también lo que te permite trabajar con margen y sin depender de urgencias.
  • Cuánta gente lo busca. Si nadie lo busca, quizá no necesite una página propia, aunque sea importante para ti.
  • Cuánto hay que explicar. Un servicio con proceso, materiales o dudas propias necesita más espacio que un servicio que se entiende en una frase.

Este ejercicio también sirve si eres autónomo. En un diseño web para autónomos, el menú y el número de páginas suelen ser más pequeños, pero el criterio para decidir qué merece una página es el mismo.

Qué servicios merecen su propia página (y qué hacer con el resto)

Un servicio merece su propia página cuando cumple varias de estas condiciones:

  • Resuelve un problema distinto.
  • Tiene una búsqueda propia.
  • Necesita explicar un proceso, un precio o unas condiciones.
  • Tiene un cliente diferente.
  • Es importante para el negocio.

Con una sola condición no basta. Con tres o cuatro, probablemente sí.

Piensa en una empresa de reformas. "Reformas integrales", "baños" y "cocinas" pueden tener una página para cada servicio porque el cliente, el presupuesto y el proceso cambian. "Cambio de bañera por plato de ducha" puede ser una sección dentro de la página de baños, salvo que sea uno de tus servicios principales y tenga suficiente demanda.

Lo que no funciona es crear una página para cada variación pequeña. "Reforma de baño", "reforma de baño pequeño", "reforma de baño en Albacete" y "cambio de bañera" pueden ser cuatro URLs que compiten entre ellas y no aportan nada nuevo al visitante. Eso es canibalización: varias páginas intentando responder a la misma pregunta.

También hay servicios que no merecen una página propia, pero que no deberías esconder. Agrúpalos en una página de "otros servicios" o menciónalos dentro de la página que corresponda. Y deja una puerta abierta: "¿No ves lo que necesitas? Cuéntame qué te pasa". Ese hueco también es parte del diseño.

El número de páginas no dice mucho por sí solo, depende de cuántos problemas distintos resuelves. El diseño web para pymes no va de tener una página por servicio, sino de tener una página por problema que merece ser explicado.

La página de inicio no es un catálogo: es un selector

La página de inicio de una pyme con varios servicios tiene que responder cuatro preguntas:

  • Qué haces.
  • Para quién.
  • Dónde.
  • Qué tiene que hacer el visitante ahora.

Puedes responderlas con una frase, dos o tres bloques de servicio y una llamada a la acción. No necesitas diez tarjetas iguales.

En lugar de listar todos los servicios, agrupa los principales en dos o tres familias. En una empresa de reformas, por ejemplo: "Reformas integrales", "Baños y cocinas" y "Obras menores". Debajo de cada familia, una frase que explique a quién ayuda. Así el visitante puede elegir por problema, no por catálogo.

La página de inicio también necesita una salida para quien no sabe qué servicio pedir. "No sé qué necesito" es una situación normal, sobre todo en servicios técnicos. Un botón de "cuéntame tu caso" o un teléfono visible puede resolver más que otra lista de servicios.

La página de inicio no debería intentar posicionarse para cada servicio. Su trabajo es orientar, las páginas de servicio son las que tienen que responder a cada problema concreto.

Qué debe tener cada página de servicio

Una página de servicio no es una tarjeta de presentación: tiene que convencer a alguien de que estás capacitado para resolver su problema. Y tiene que hacerlo sin obligarle a leer tu historia desde el principio.

Estos son los elementos que no pueden faltar:

Un título y un primer párrafo que hablen del cliente

El título debe decir el servicio y el contexto. "Reforma de baño en Albacete" dice más que "Baños". Si el servicio es para un tipo de cliente concreto, inclúyelo: "Reforma de baño para pisos habitados".

El primer párrafo debe hablar del problema, no de la trayectoria de la empresa. "Si tu baño tiene una bañera que ya no usas y quieres cambiarla por un plato de ducha, esto es lo que hacemos y lo que cuesta" dice más que un párrafo sobre los años que llevas en el sector. La experiencia puede aparecer después, como prueba.

Qué incluye y qué no

Materiales, proceso, plazos, retirada de escombros, permisos, garantía. Cuanto más claro sea el alcance, menos preguntas tendrás que responder por teléfono y menos sorpresas habrá después.

Prueba real

Fotos de trabajos terminados, reseñas verdaderas, casos concretos, garantías que puedas cumplir. Si no tienes reseñas, no inventes pruebas. Enseña el proceso, los materiales o el equipo, es mejor una prueba pequeña y real que una promesa grande y vacía.

Precio o factores que lo determinan

No siempre puedes dar un precio cerrado. Pero puedes explicar de qué depende y dar una horquilla. Si el visitante no tiene ninguna referencia, puede pensar que tu servicio está fuera de su presupuesto y no llamar. Lo desarrollo con más detalle en cuánto cuesta hacer una página web.

Preguntas frecuentes

Las dudas reales que te llegan por teléfono: "¿puedo usar el baño durante la obra?", "¿cuánto tarda?", "¿incluye la retirada de escombros?", "¿trabajas en mi zona?". Responderlas en la página ahorra tiempo y responde a búsquedas reales.

Una acción principal

Elige una acción principal (pedir presupuesto, llamar o escribir) y hazla destacar. No pongas cinco llamadas a la acción compitiendo entre ellas. Una segunda vía puede ser para dudas, no para otra cosa distinta.

Una página de servicio bien hecha ayuda al cliente a reconocer su problema y reduce las consultas equivocadas. Eso hace más por una pyme que cinco páginas web profesionales genéricas. Y no necesita más adjetivos: necesita más información útil.

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Cómo organizar el menú sin esconder lo que vendes

El menú no está para demostrar que tienes muchos servicios, sino para que el visitante llegue a lo que necesita.

Como norma práctica, no pongas diez opciones en el menú principal. Crea una página que explique todos los servicios, con una frase para cada uno, y en el desplegable muestra solo los principales. El resto puede vivir en esa página o en el pie.

Los nombres importan. La página puede titularse "Servicios", pero el desplegable debería usar etiquetas que el cliente reconozca: "Reformas", "Baños" o "Asesoría para autónomos". El visitante tiene que reconocer su problema en la etiqueta.

En el móvil, el menú tiene que mantener el mismo orden y la misma claridad. Cuando el servicio que más te interesa queda escondido en el tercer nivel, probablemente no lo encuentre nadie.

SEO local: una página por servicio, no una por cada ciudad

La misma lógica sirve para las búsquedas locales. Si trabajas en una ciudad y sus alrededores, no necesitas crear una página para cada pueblo con el mismo texto cambiado. Eso no es SEO local, es duplicar contenido con diferentes nombres.

Lo más sencillo es tener una página por servicio y mencionar la zona de forma natural en el título, en el primer párrafo y en la información de contacto. "Reforma de baño en Albacete" puede ser suficiente para una empresa que trabaja en la ciudad. Cuando de verdad tengas oficina, equipo o casos en otra localidad, puedes crear una página específica con contenido propio. Si no, no la crees.

Asegúrate de que la ficha de Google de tu negocio apunte a la página más relevante. El nombre, la dirección y el teléfono deben coincidir con los de la web. La base de cómo aparecer cuando te buscan la cuento en diseño web profesional.

Cómo saber si la estructura funciona

No necesitas un panel de métricas para saber si la web está ordenada. Empieza por lo básico:

  • ¿Qué páginas de servicio reciben consultas?
  • ¿Qué te preguntan por teléfono o por el formulario?
  • ¿Qué página visitan antes de contactar, si tienes analítica?
  • ¿Qué servicios no reciben ninguna consulta?

Una página que recibe visitas pero no consultas puede fallar en el mensaje, en la prueba, en el precio o en la llamada a la acción. Cuando el visitante vuelve a la página de inicio o al menú, puede que las etiquetas o la jerarquía no estén funcionando, o puede que esté comparando opciones.

Pregunta a quien te contacta: "¿Qué estabas buscando?" o "¿Cómo nos encontraste?". Esa información vale más que muchos informes.

Y revisa la estructura después de un tiempo prudencial. Cambiar el menú cada semana no te da datos, te da ruido. Yo revisaría la estructura al mes o a los tres meses, según el tráfico.

Cuánto cuesta hacer una página web con varios servicios

La estructura que acabas de diseñar tiene un coste. El número de páginas influye en el presupuesto, pero no porque cada página cueste lo mismo. Lo que encarece una web con varios servicios es el trabajo que hay detrás de cada página: entender el problema, escribir el texto, preparar pruebas y decidir qué información necesita el cliente.

Una página de servicio con contenido propio suele costar más que cinco páginas copiadas de una plantilla, pero puede servir más cuando el cliente tiene que elegir entre varios servicios. Si tu negocio solo necesita una tarjeta de presentación, una plantilla puede bastar.

No pagues por quince páginas si cinco resuelven el problema. Pero tampoco intentes meter cinco servicios distintos en una sola página para ahorrar: el ahorro en la creación puede convertirse en consultas que no llegan o en una web que hay que rehacer.

Cuando pidas un servicio de diseño web, haz que la propuesta detalle qué páginas incluye y si los textos están incluidos. Que quede claro qué se hace después de publicar y qué no está incluido. Un presupuesto que solo dice "web de 10 páginas" no es comparable con otra propuesta que detalla los textos, el SEO y qué pasa con el mantenimiento.

Puede que ya tengas la web y el problema no sea la estructura, sino que se ha quedado parada. En ese caso, quizá lo que necesitas es mantenimiento web para pymes.

La web tiene que ayudar a elegir

Una pyme con cinco servicios no necesita una web con cinco menús. Necesita una web que le ayude al cliente a elegir.

Traduce tus servicios a problemas, da página propia a los que resuelven algo distinto, agrupa el resto sin esconderlo y usa la página de inicio para orientar. Después, escribe cada página como si tuvieras delante a una persona que no conoce tu empresa y solo sabe qué le pasa.

Cuando la web hace eso, el cliente no tiene que aprenderse tu catálogo. Le basta con reconocer su problema y saber dónde pulsar.

¿Quieres que te ayude a decidir qué páginas necesita tu pyme? Puedes contarme qué servicios vendes.

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