Mantenimiento web
Precio de creación y mantenimiento de una página web: lo que pagas una vez y lo que pagas cada mes
Precio de creación y mantenimiento de una página web: qué pagas una vez, cuánto cuesta mantenerla cada mes y cómo comparar propuestas sin confundir ambos costes.
En este artículo
- Qué se paga una vez y qué se paga cada mes
- Qué incluye el precio de creación
- Qué incluye el mantenimiento
- Por qué el mantenimiento va aparte (y no es un truco)
- El error de comparar solo el precio de creación
- Cómo comparar propuestas sin mezclar los dos costes
- ¿Puedo evitar el mantenimiento?
- Si ya tienes una web, no siempre necesitas crearla de nuevo
- El coste total, no la primera factura
Cuando alguien me pide presupuesto para una web, la conversación suele tener dos partes.
Primero hablamos de la creación. Páginas, textos, diseño, plazo. Después menciono el mantenimiento y aparece la misma pregunta:
"¿Y eso por qué va aparte?"
No es una pregunta rara. Si nadie te ha explicado qué hace el mantenimiento, parece un cobro extra.
La creación te da la web. El mantenimiento la mantiene viva. Son dos trabajos distintos, con ritmos y riesgos distintos. Mezclarlos en una sola cifra hace que sea más difícil saber qué estás pagando.
Qué se paga una vez y qué se paga cada mes
Imagina que reformas un local. Una cosa es la obra: tirar un tabique, poner el suelo, montar el mostrador. Otra es mantener el local abierto: limpiar, cambiar una bombilla, reparar la puerta, reponer lo que se gasta. Nadie espera que el constructor vuelva cada mes a hacer la limpieza.
Con una web pasa algo parecido, aunque el mantenimiento no sea limpieza.
La diferencia, en una tabla:
| Lo que pagas una vez | Lo que pagas cada mes |
|---|---|
| Entender el negocio y el cliente | Actualizaciones del programa |
| Decidir la estructura | Copias de seguridad |
| Escribir o editar los textos | Seguridad |
| Diseñar | Corrección de errores |
| Programar | Cambios pequeños de contenido |
| Preparar el SEO inicial | Revisión de formularios y correos |
| Publicar y dejar accesos | Soporte y seguimiento |
Una vez pagas por construirla. Cada mes, por mantenerla.
No todas las webs necesitan lo mismo en cada columna. Una web de una página para una gestoría no es igual que una tienda online con pagos, reservas y catálogo. Pero la separación existe en ambos casos.
Qué incluye el precio de creación
Cuando pides precio de creación, no estás pagando solo por "hacer una web". Estás pagando por decidir qué tiene que hacer esa web y por construirla. La diferencia entre una web que solo existe y una que trae consultas empieza antes de escribir la primera línea de código. Antes de diseñar, hay que decidir a quién le hablas, qué problema resuelves y qué tiene que hacer el visitante después. Si quieres ver qué debe hacer una web para no quedarse en decoración, lo desarrollo en diseño web profesional.
Hay una parte del precio de creación que a menudo no aparece en el presupuesto y debería aparecer: la entrega.
Una creación bien hecha no termina cuando la web se publica. Termina cuando tú puedes usar la web sin depender de quien la hizo. Eso significa acceso al dominio, al hosting y al panel de edición, una explicación de cómo cambiar lo básico y una lista de lo que queda fuera. El dominio y el hosting deberían estar a tu nombre, no al del proveedor.
Si el presupuesto de creación no dice nada de accesos, copias o documentación, no es que el mantenimiento sea caro. Es que parte del trabajo se ha quedado sin hacer. Y alguien tendrá que hacerlo después.
Qué incluye el mantenimiento
El mantenimiento no es "pagar la web otra vez". Es el trabajo de que la web siga funcionando y siga siendo útil.
Incluye cosas que no se ven: actualizar el programa con el que se edita la web y las piezas que añaden funciones, hacer copias de seguridad y revisar que se puedan restaurar. También aplicar actualizaciones de seguridad, corregir errores y revisar la velocidad y el funcionamiento en el móvil.
También incluye cosas que sí se ven: añadir un servicio, actualizar una foto, corregir un horario, publicar una promoción.
No todas las empresas de mantenimiento web incluyen lo mismo. Ahí está el problema.
Hosting, dominio y mantenimiento no son lo mismo
Antes de comparar precios, conviene separar tres cosas:
- El dominio es la dirección de tu web.
- El hosting es el sitio donde está alojada tu web.
- El mantenimiento es el trabajo de mantenerla actualizada, segura y funcionando.
Puedes pagar hosting y no tener mantenimiento. Puedes tener mantenimiento y pagar el hosting aparte. Puedes tenerlo todo incluido. Lo importante es que sepas qué estás pagando.
¿Cuánto cuesta mantener una página web?
No hay un precio único. La cuota depende de lo que haya que hacer cada mes.
Depende de varias cosas:
- El tipo de web. No cuesta lo mismo una web informativa que una tienda online con pagos o reservas.
- El sistema con el que está hecha. Un programa conocido y bien mantenido no da el mismo trabajo que una web a medida que se hizo sin cuidado.
- La frecuencia de los cambios. Una web que cambia cada semana necesita más tiempo que una que lleva meses igual.
- El nivel de soporte. No es lo mismo responder a una urgencia en horas que en días.
- Lo que está incluido. Copias, seguridad, actualizaciones y contenido pueden ir en el mismo precio o aparte.
Por eso la pregunta "¿cuánto cuesta una página web al mes?" no tiene una respuesta útil sin contexto. La pregunta útil es: "¿qué incluye esa cuota y qué pasa si algo falla?".
Un ejemplo pequeño. Cambias el precio de una revisión en la web y nadie lo actualiza. El cliente llega con un precio viejo.
Otro: el formulario de contacto deja de enviar correos porque el proveedor de correo cambió una regla. La web sigue online, pero las consultas se pierden. Eso no se arregla con hosting. Se arregla con alguien que revise.
Por qué el mantenimiento va aparte (y no es un truco)
La creación y el mantenimiento se separan por una razón práctica: no son el mismo tipo de trabajo.
En la creación, el riesgo es que la web no represente al negocio o no convierta. En el mantenimiento, el riesgo es que se rompa, se quede desactualizada o deje de recibir consultas. También cambian las habilidades: una cosa es diseñar y programar una web, otra es actualizarla, vigilarla, hacer copias y responder cuando algo falla. Puede hacerlo la misma persona u otra, pero no es el mismo encargo.
Cuando todo se mezcla en una cuota única, el mantenimiento deja de tener un precio propio. Eso no significa que todas las cuotas únicas sean malas. Significa que, si existe una, tiene que venir desglosada.
Yo trabajo con dos presupuestos separados. No porque el mantenimiento sea un extra que quiera colarte, sino porque quiero que sepas qué pagas en cada momento. Si un mes necesitas más cambios, lo vemos antes de hacerlos. Si no necesitas mantenimiento, también. Pero la decisión se toma con las dos cifras delante.
El error de comparar solo el precio de creación
Pongamos un ejemplo con números redondos, no con precios reales.
Dos propuestas para la misma web de cinco páginas. La primera cuesta 700 € y no incluye mantenimiento. La segunda cuesta 1.200 €, incluye accesos y documentación, y aparte tiene un plan de mantenimiento de 40 € al mes.
A primera vista, la primera es más barata. Y puede que lo sea. Pero ese precio no incluye quién actualiza, quién hace copias, quién arregla lo que deja de funcionar. El ahorro inicial puede reducirse cuando llega la primera avería o el primer cambio que no puedes hacer tú. Y si nadie se ocupa, el coste no es dinero. Es una web que deja de funcionar.
La propuesta más barata no siempre es la de menor precio. A veces solo ha trasladado el trabajo a otro sitio.
Hay formas concretas de que una creación barata salga cara:
- Una web hecha con una herramienta que solo puede editar el proveedor. Cada cambio depende de él.
- Un panel con funciones de pago que nadie actualiza. Al año, o pagas las renovaciones o la web se queda atrás.
- Una web sin acceso al dominio ni al hosting. Si el proveedor desaparece, puedes perder el control de la web.
- Un diseño que se rompe cuando añades un servicio o cambias un texto largo.
Ninguna de esas cosas se ve en la primera factura. Se ven con el tiempo, cuando la usas de verdad.
No estoy diciendo que lo barato sea malo. Una web sencilla puede ser suficiente y no necesitar un plan completo. El problema no es el precio bajo. El problema es el precio bajo que oculta trabajo futuro.
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¿Estás preparando una web nueva o un rediseño?
Cuéntame qué hace tu negocio y qué necesitas que resuelva tu web.
Hablemos de tu webCómo comparar propuestas sin mezclar los dos costes
Cuando pidas presupuesto, pide dos cifras separadas: una para la creación y otra para el mantenimiento. Después, haz las mismas preguntas a todas las propuestas.
- ¿Qué incluye la creación y qué no?
- ¿Qué incluye el mantenimiento y qué no?
- ¿Quién es el dueño del dominio, del hosting y de las cuentas?
- ¿Qué pasa si decido no renovar o si el proveedor desaparece?
- ¿Cuánto tardas en responder si algo falla?
- ¿Qué cambios están incluidos cada mes?
- ¿Las actualizaciones, las copias, el hosting y el dominio están incluidos o van aparte?
Si una propuesta no responde a esto, no es que sea mala. Es que todavía no puedes compararla.
Un presupuesto de mantenimiento que solo dice "cuota mensual" no se puede comparar con otro que detalla actualizaciones, copias, seguridad, cambios y tiempos de respuesta. Y una propuesta de creación que no aclara qué pasa después de publicar tampoco.
Y antes de elegir un plan, conviene saber si lo necesitas.
¿Puedo evitar el mantenimiento?
Puedes, pero no gratis. Alguien tiene que actualizar, hacer copias y arreglar lo que se rompa. Si lo haces tú, necesitas acceso, tiempo y saber qué tocar. Si no lo haces, la web sigue online hasta que algo falla. El mantenimiento no elimina el riesgo. Lo gestiona.
Si decides no renovar, la web sigue siendo tuya. Lo que se para es el trabajo: actualizaciones, copias, soporte y revisiones. Si tu web es una página sencilla que no cambia y no recibe consultas, quizá no necesites un plan mensual completo. Pero necesitas al menos alguien a quien llamar y una copia de seguridad.
Y si la web te trae clientes, una caída o una web desactualizada puede costarte más de lo que parece. Un plan barato que no incluye copias, actualizaciones ni soporte no cubre lo que suele fallar. Si un plan barato de mantenimiento web no te dice qué incluye, no estás comprando tranquilidad. Estás comprando una factura.
Si ya tienes una web, no siempre necesitas crearla de nuevo
No todas las webs necesitan un rediseño. Algunas necesitan mantenimiento. Antes de pedir una creación, revisa si el problema es la estructura, el mensaje, el SEO o el mantenimiento. A veces la web está bien y solo necesita actualizarse. Otras, el problema es el diseño. Y otras, que nadie responde cuando algo falla.
Si tu web tiene años, no la tocas y aun así te trae clientes, no la rompas. Mira qué funciona y cambia solo lo que falla. En diseño web para pymes explico cómo ordenar una web con varios servicios. Y si lo que necesitas es que alguien se haga cargo de la web que ya tienes, puedes ver el servicio de mantenimiento web para pymes.
El coste total, no la primera factura
Tanto si partes de cero como si ya tienes una web, el cálculo es el mismo. El precio de creación y mantenimiento de una página web no se compara con una sola cifra. Se compara con dos: lo que pagas por construirla y lo que pagas por mantenerla durante el tiempo que la vas a usar.
La creación construye la web. El mantenimiento evita que se quede vieja y deje de funcionar. Si los mezclas sin desglose, es más difícil saber si estás pagando dos veces por lo mismo. Si los separas, puedes decidir qué necesitas y qué no.
La pregunta no es solo cuánto cuesta hacer una página web. La pregunta es "¿cuánto cuesta tenerla funcionando durante los próximos dos o tres años?". Esa cifra incluye la creación, el mantenimiento y el coste de que algo falle.
Si quieres que te ayude a poner esos dos costes por escrito, puedes pedir presupuesto de diseño web o ver proyectos de diseño web. Y si ya tienes web y solo quieres que alguien la revise, también.
PD: Si una propuesta no te dice qué pasa después de publicar, no estás comparando dos costes. Estás comparando solo la mitad.
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