Buenas!
¿Sabes? Siempre me había considerado tímido.
Y miedica.
Desde pequeño, el miedo me ha dominado cuando ha habido algo que me importa. Me hacía tener ansiedad y pensar que la vida no era para mi.
Algunos ejemplos:
-
No me atrevía a decirle nada a las chicas que me gustaban.
-
Me daba miedo decir que algo me interesaba por si se reían de mi.
-
No sabía cómo actuar cuando estaba con otras personas.
Me sentía inútil y como si nadie me fuera a querer nunca.
Y si hubiera seguido ese camino... quizá habría tenido razón.
Yo tenía un miedo irracional a no gustar, así que amoldaba mis opiniones a las del resto.
No sabía qué me gustaba.
No tenía pasiones.
Y me dejaba arrastrar por lo que otros querían, aunque no fuera bueno para mi, aunque no me gustara.
El problema con esta forma de vivir es que no desarrollas tu identidad. Quieres gustar a todo el mundo y no ser odiado por nadie.
Eso te diluye y terminas siendo simplemente "meh". La gente te tolera, pero no disfruta especialmente estando contigo.
Hubo un momento en el que supe que tenía que cambiar algo. No sabía exactamente lo que era ni cómo hacerlo. Ahora, años después, sí sé definirlo: autenticidad.
Tenemos que buscar la forma de sacar al exterior lo que realmente somos. Perder esas ganas de gustar más a otros que a nosotros mismos.
Es duro, y siempre nos van a molestar las críticas. Pero es el precio a pagar poder conseguir relaciones que nos llenen. Relaciones auténticas y cercanas con las que disfrutemos nosotros y nuestros compañeros.
Cuando eres auténtico contigo y con los demás pasa una cosa maravillosa: la gente con la que no eres compatible empieza a desaparecer, y la gente con la que sí lo eres empieza a cobrar protagonismo.
No podemos ser importantes para unas personas sin ser una broma para otras.
Un abrazo,
Juan