Cambiar cómo hablas puede mejorar tu vida.
Tu voz es tu personalidad. Cuando dudas al hablar, transmites inseguridad. Te cuesta conectar con la gente, te cuesta que te tomen en serio y, lo peor de todo, te empiezas a creer que eres así.
Pero aquí va la buena noticia: entrenar tu voz te permite cambiar la percepción que tienes de ti mismo. Si dejas de sonar como alguien inseguro, con el tiempo dejas de sentir esa falta de confianza.
Y esto no es algo que venga de serie. Cómo hablas no es justicia divina, es un conjunto de hábitos que has aprendido. Hablar de forma diferente no es más que otro conjunto de hábitos que puedes aprender. Es un camino que requiere disciplina, pero como todo lo que merece la pena en la vida, te alegrarás de haberle dedicado esfuerzo.
En este artículo te voy a contar cómo puse ese esfuerzo en práctica, cómo puedes hacerlo tú y, lo más importante, cómo saber si estás progresando o no.
Mi historia con el miedo a hablar
Cuando era pequeño solía tener pánico a hablar en general. Me aterraba la idea de que no se me entendiera. Cada vez que me tocaba decir algo, me dominaba el pánico y balbuceaba. Eso cuando conseguía articular palabra.
Con el tiempo la cosa mejoró, pero tampoco es que fuera la persona más elocuenta del planeta. Ese miedo me hizo perder oportunidades. Personales y profesionales.
No sé cuándo empezó, pero en algún momento las voces empezaron a llamarme la atención. Me fascinaban las voces de autoridad de los hombres y me atraían las voces dulces de las mujeres. Yo también quería una buena voz.
Hace un tiempo descubrí a Vinh Giang y sus métodos para mejorar la comunicación. Uno de ellos se llama Record And Review (graba y revisa). Yo estaba decidido a mejorar mi voz y lo apliqué durante 30 semanas seguidas.
Noté cómo mi voz se volvió más rica. No estoy en el punto en el que me gustaría estar, pero sí estoy muy contento con el progreso. Ahora me siento más seguro cuando tengo que expresarme y no tengo miedo a mostrar mis opiniones. O al menos puedo hacerlo a pesar del miedo.
Ahora te voy a explicar las dos fases del proceso. Te aviso: no va a ser algo entretenido ni rápido. Te va a llevar tiempo y esfuerzo. Si no te echa para atrás, acompáñame.
Fase 1: Grabarte (sin juzgar)
Seguro que más de una vez has grabado un vídeo que luego no has visto. Se queda cogiendo polvo en tu móvil. Este no va a ser el caso.
Como su nombre indica: vas a grabar y después a revisar.
Te vas a grabar hablando durante 5 minutos. Sé que al principio impacta y estarás pensando: “¿Y cómo cojones hago para hablar tanto?” Yo al principio buscaba en Google “top preguntas entrevistas de trabajo”. Me enrollaba todo lo que podía en una y cuando me quedaba sin cosas que decir, pasaba a la siguiente.
Otra opción es usar ChatGPT. Pídele que te dé 10 preguntas sobre un tema que te guste y grábate respondiendo. Lo importante es que acabes con una grabación de 5 minutos de ti hablando.
Cuando terminas de grabar, no tienes solo un vídeo. Tienes un registro que representa cómo hablas ahora mismo. Aunque no te guste cómo lo haces. Aunque sea incómodo verlo.
Y a diferencia de otros vídeos en tu móvil, este sí lo vas a ver. No una, sino dos veces. Pero no el día que lo grabes. Sino el siguiente. ¿Por qué? Porque así te desapegas del resultado. Si lo ves al día siguiente, lo ves con ojos menos críticos y eres más amable contigo mismo.
Así que en lugar de verlo, ponte un recordatorio en el móvil para hacerlo mañana.
Fase 2: Revisar con distancia
Y ahora empieza lo bueno.
A todos nos pasa que cuando nos vemos en una grabación, no nos suele gustar. Pues toca enfrentar esa incomodidad.
Como te he dicho, vas a verlo dos veces.
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La primera vez, técnicamente no lo vas a ver. Lo vas a escuchar, pero sin mirar la pantalla. Esto hace que te centres al 100% en tu voz. Mientras te escuchas, toma notas de todo lo que no te gusta. (Consejo: préstale atención a los ruidos que haces al hablar, los “ehhh”, los “este”, los "mmmm").
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La segunda vez, vas a verlo sin volumen. Esto no es estrictamente necesario para mejorar tu voz, pero viene bien para arreglar los movimientos que delatan inseguridad (mirar hacia abajo, tocarte la cara, moverte sin parar) y así ganar más confianza. Al igual que con el audio, toma notas de todo lo que no te gusta.
Cuando terminas el proceso tienes dos listas. Están diciéndote exactamente lo que tienes que cambiar para sentirte mejor con tu forma de expresarte.
Fase 3: Practicar con enfoque
¿Qué haces con esa información? La utilizas. Y la utilizas de forma inteligente.
Es posible que tengas un par de listas muy largas y que te agobies. Lo ves como una tarea larguísima y te da pereza. Totalmente comprensible. Por eso no vas a hacer todos los puntos a la vez.
Elige solo una cosa. La que más rabia te dé. La que tengas más ganas de arreglar.
¿La tienes? Bien. Durante la próxima semana, vas a practicar 5 minutos al día para mejorar esa cosa. Es tan sencillo como coger las mismas preguntas que usaste para grabarte (u otras distintas) y hablar durante esos 5 minutos intentando mejorar ese único aspecto. No hace falta que te grabes.
Cuando acabes la semana, sigues con la práctica, pero ese último día sí que te grabas. Y cuando tengas el vídeo repites el proceso de revisión. Pero en vez de apuntar las cosas que no te gustan, lo comparas con el primer vídeo.
¿Has corregido esa cosa que querías corregir? Genial. Ahora puedes pasar a la siguiente durante los próximos siete días.
¿Sigues igual? No pasa nada. Repites otra semana con el mismo aspecto hasta que mejores lo suficiente.
No hace falta que llegues a hacerlo perfecto. Solo tienes que llegar a un punto en el que te guste lo que has construido y te sientas bien contigo mismo.
El proceso vale la pena
Yo mismo hice esto durante 30 semanas. Y aún no tengo la voz de mis sueños, pero sí tengo una que me gusta. Hace tiempo que dejé de entrenarla porque me siento a gusto con ella.
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